Fin_de_la_eternidad

¡¡¡¡¡¡¡QUIERO UNA ENTRADA PARA LOS FABULOSOS CADILLACS... EN EL CLUB HÍPICO¡¡¡¡¡

Enviado por Fin_de_la_eternidad el 07/10/2009 a las 5:47

Los Fabulosos Cadillacs regresaron. Es verdad, a esta altura no es novedad, más bien un recordatorio clave de lo que merecen, pero a la vez, lo que nosotros merecemos. El problema, la desazón: que la mitad del álbum no es “nuevo” sino que podríamos considerar las reversiones (en este caso 6) como un tributo de sí mismos. Es verdad que tienen todo el derecho a divertirse, pero lo presentado en los memorables “Hola” y “Chau” (los nuevos arreglos de sus oxidados temas) mata la novedad. Si, es cierto, este contexto de regreso resulta incómodo de analizar. A kilómetros del “Vasos Vacíos” y lejos de los noventa.

La pregunta se hace evidente, entonces.

¿Qué méritos posee La Luz del Ritmo?

No mezclemos. La trayectoria no se remite a un disco, menos aún ad-portas de su ansiada presentación. Pero sigamos el análisis.

Cinco temas nuevos, seis “versiones renovadas” de temas propios y dos covers. El primer single (extrañamente) es precisamente uno de los “remakes”: la epifánica “Padre Nuestro” (1995) sale a la luz como una cumbia que agrega matices de milonga, segundos de tango, quizás vallenato, el aire latino a respiros profundos alineados en sazón sandunguera, como bien diría un irónico humorista. Los Fabulosos son artistas fusionando, y decir que este tema suena mal sería un crimen,  pero... ¿Qué méritos le resta a la versión original?

No perdamos la objetividad.

No es un juicio social. Situémonos en una conversación prodigiosa entre fanáticos obsesivos e intelectuales, palabra fetiche de algunos.

¿Covers?

Así es.

The Clash a escena. Should I Stay or Should I Go?”

Buen tema. Reclama idolatría a los londinenses, con el agregado de la traducción.

Mmm. OK, mi revisión suena a crítica, pero no la es. Pero traducir himnos generalmente es un trabajo de titanes, que esta vez queda con saldo negativo.

Wake Up and Make Love with me (de Ian Dury) es el Segundo.

OK. Esta vez es Spanglish.

Algunos temas antiguos tienen una energía intrínseca a su concepción. Maniatarlas y segregar sus células no parece ser una idea a seguir. Está claro que los Cadillacs quisieron arrebatarle la sensualidad funkera y otorgarle una alegría que altera su adn y hace peligrar el experimento.

Malbicho (soulbacho version)… difícil explicar. Este tema fue el que opacó en agraciada presencia a “Matador”. Y lo digo de buen pie, pues muchas bandas mueren a veces detrás de un megahit. Un tema de estas características vive en un tiempo y espacio constante e inalterable, con alma propia, que siempre suena nueva y fresca, espontánea y eterna.

¿Para qué romper esa mística?

No soy un juez. Simplemente soy una opinión. Sólo una.

“El genio del dub” es un enlace perfecto. Trompetas y guitarras aliadas con ritmo y algarabía. Siempre les ha funcionado. “Basta de llamarme así”, melancólica viajando sobre notas graves de un bajo seductor, en clave reggae acelerado con arreglos orquestales que limpian la versión anterior. “Muy muy temprano” para muchos sonará a nueva. Incluida en Yo te Avisé! (1987) y mantiene la línea original, desempolvando melodías de cassette. Un buen y atmosférico reggae a la lista.

“Los Condenaditos” al final. Con respeto. A su origen y a lo que significa para muchos. En ella se respira evolución. Una evocación de placer oculto, el final preciso, una precisa (y preciosa) relectura, de créditos compartidos entre Vicentico y el fallecido Toto (el disco a su memoria). Lúgubre jazz, iluminado final.

EN ESTE MOMENTO, DEJO LA OBJETIVIDAD DE LADO.

LO NUEVO DE LOS CADILLACS SUPERA MI RACIONALIDAD.

La luz del ritmo” es EL SONIDO ORIGINAL. El sonido que pervierte Latinoamérica. Un tema de amor, de fiesta, de unión. De celebrar estar aquí. Resulta extraño que no fuese este el primer sencillo. Bajo “Matador”, sobre “La Vida”.

Los Fabulosos Cadillacs no regresan del lugar donde abandonaron al mundo. Su vida individual está en ellos, y se plasma en el grupo, en la vida común. Parten de un presente renovado. “Flores” con coros y multitudes, elíxir clásico enfocado en la percusión, alineado en la guitarra, centrado en nosotros. Suena a The Clash en versión latina, “Old School” dirían algunos. No es detenerse en fórmulas, no es ausencia creativa. Si hablamos de raíces, qué mejor ejemplo.

QUIERO ESCUCHARLA EN VIVO.

 “Nosotros Egoístas” se define como la excepción. Es un nuevo sonido. Esta vez canta Flavio (quien la escribió) hasta que Vicentico y su amarga voz (lo único amargo en él) lo acompaña. La guitarra vaga entre a felicidad de su sonido y la melancolía de su letra. Conmovedora y controversial. “Hoy” es viento puro. Emocional. “El fin del amor” es otro hit. Guitarra, bajo y voz, tríada maestra.

Las versiones originales retumban en mi cabeza. Son poesías y estados de ánimo. Quizás verlas de otra forma me complica, me perturba y me descoloca. Es que son demasiadas veces, una y otra vez, en instantes memorables, en instancias comunes, en rutinas constantes.

Pero agradezco lo nuevo. Porque por eso seguimos adelante. Vivimos.

Para recordar, y seguir viviendo.

Los Fabulosos Cadillacs no son mi vida. Están a mi lado.

Y todos necesitamos compañía.

Vale la pena es una ofensa. Mejor digamos: Más de aquello que necesitaba.

 

 

 

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